Bejarano, el "ecuatoguineano"

El ecuatoguineano Bejarano

Por Álvaro *

Qué bueno es ver fútbol cuando no hay simpatía especial por los equipos en contienda. Uno simplemente espera que gane el mejor y que jueguen bien. Sin tensiones, sin mayores juicios de valor, sin insultar al árbitro. Sólo esperando goles y en el mejor de los casos un gran partido. Seguí así la primera parte de la final del fútbol colombiano entre Medellín y Santa Fe: justo los dos equipos que merecieron ser finalistas por encima de los demás. El fútbol, se sabe, no es de merecimientos, pero cae bien cuando se dan. Aunque soy de Millos, mi “yo energúmeno” sólo se aparece cuando juega Nacional, no así Santa Fe, por lo que me dediqué a ver el partido sereno y sin sesgos, pero muy enfocado en un personaje en particular. El arquero de uno de los finalistas. Uno de selección y no me refiero a Camilo Vargas, cuota clave para Pékerman, sino al dueño del otro arco. A Carlos Bejarano, del DIM, que por alguna demente razón ataja para la exótica selección de Guinea Ecuatorial.

La historia me la imagino así. Los dirigentes de una floja selección africana le comen cuento a algún intermediario avivato que disfraza de George Weah a un grupo de futbolistas colombianos con un nivel de exportación que llega por mucho a Venezuela, Perú o Panamá, donde, de hecho, Bejarano atajó defendiendo el arco del competitivo Árabe Unido. Y luego, ambas partes estrechan manos con algún rédito económico en el medio. La lesión que dejó fuera a Leandro Castellanos casi todo el semestre le dio la titularidad al nacido en Quibdó que, con 29 años, ya atajó algunos partidos de la eliminatoria africana a Brasil 2014, aunque con poquísima fortuna, porque luego de perder con Sierra Leona en septiembre de 2013, el improvisado portero ecuatoguineano (mucho gentilicio) se bajó prematuramente de la opción de ir al Mundial.

El africano del Medellín

El africano de Quibdó

La insólita llegada de Bejarano a Guinea Ecuatorial, único país africano donde se habla español, tiene su antecedente en 2011, cuando un grupo de colombianos en modo mochilero desembarcaron en Malabo, tropical capital de este país, para probarse en la selección nacional, conocida como “Nzalang” (que en dialecto aborigen de África Central traduce “rayo”). Meses después, otro grupo de colombianos fueron llegando a un equipo local llamado “The Panthers” donde sentaron raíces y reafirmaron la presencia chibcha en el equipo nacional de este país. Por qué llegaron allá , quién los llevó o cómo se dio esta pintoresco intercambio cultural son preguntas que probablemente nunca se respondan porque, supone uno, que se dañaría el chancuco.

Para ese entonces, Henry Michel, un DT francés de recorrido que llegó a dirigir a Camerún y al PSG, admitió esta “apertura” de futbolistas colombianos en una selección donde años atrás arribó un contingente similar de brasileños que tampoco tenían ascendencia ecuatoguineana. Varios españoles de nacimiento también integran el “Nzalang”, pero su presencia se justifica toda vez que son hijos o nietos de nativos de este país, que fue colonia española hasta 1963.

Sólo los futboleros de verdad recordarán a nombres serie-B de nuestro medio como Rolan De la Cruz (en el Cali), Yóiver González (en Millos), Jimmy Bermúdez (en Nacional) o Danny Quendambú (no soy tan futbolero para recordar en qué equipo jugó). Ellos, entre otros, han representado a Guinea Ecuatorial en los últimos años con más pena que gloria y, como era de esperarse, sin que su desempeño mejore ni siquiera remotamente el nivel de la selección.

El año pasado, Bermúdez, pelirrojo defensa central que jugó en una selección Colombia sub-20, contó que le pagan unos tres mil euros por partido: tremenda cifra para usted o para mí, pero que no deja de ser plata de bolsillo para un futbolista promedio. Este testimonio lo soltó justo después de anotarle a España en un partido amistoso. De cabeza, el ex Huila y Nacional, le marcó el gol de su vida a Pepe Reina en noviembre de 2013 y cobró un bono de 67 mil dólares que después dividió con sus compañeros. “Aún no salgo de esa inmensa alegría. Fue algo asombroso. Antes de enfrentar a España, solo tenía un gol en mi carrera, que conseguí frente a Sierra Leona”, sentenció el buen Jimmy, poco antes de salir de Liga de Loja de Ecuador con rumbo al Atlante de la segunda división mexicana.

Cuando Jimmy Bermúdez le anotó a España

Jimmy Bermúdez y su gol a España

De las más recientes convocatorias de Guinea Ecuatorial sobreviven cuatro colombianos. Además de Bermúdez y Bejarano, figuran los delanteros César Rivas, que hasta 2013 jugó para el arrollador Alfonso Ugarte de la segunda división peruana, y Mauricio Mina, actual 9 del Deportivo Pasto. Y en últimos días, Mike Campaz, volante ex Santa Fe y Tolima, fue el último colombiano en sumarse a la selección. Al igual que los demás, de ecuatoguineanos tienen lo mismo que Nelson Rivas de italiano, recordando la turbia maniobra del Inter de Milán para declararlo de antepasados italianos y ahorrarse un cupo de extra-comunitario. Si corren con suerte, estos tres jugadores defenderán sus nuevos colores nacionales en la Copa Africana de 2015, donde Guinea Ecuatorial será anfitriona luego de la negativa de Marruecos de organizar el torneo ante la amenaza del ébola, que ha cobrado en el último año casi 7 mil muertos en las regiones más pobres de África. Sigue siendo un número corto frente a las decenas de miles de muertes por hambre en todo el continente, pero bueno, ésa es otra historia.

Son pocos los casos de futbolistas colombianos que jugaron torneos importantes para otras selecciones. Johan Vonlanthen tal vez sea el más recordado de los últimos tiempos. El delantero nacido en Santa Marta jugó la Eurocopa de Portugal 2004 con Suiza y, de hecho, es el futbolista más joven en la historia de la competición en anotar un gol luego de marcarle a Francia con sólo 18 años. Sin embargo, aunque estuvo cerca de los mundiales de Alemania y Sudáfrica, se lesionó a pocos días del primero y fue sacado de la convocatoria final para el segundo. Un colombiano que sí jugó un Mundial fue Carlos Llamosa, palmireño nacionalizado estadounidense que estuvo en Corea-Japón 2002 como defensor central de Estados Unidos. Pero el fenómeno de la llegada masiva de colombianos a este minúsculo país africano de 1.2 millones de habitantes es algo que oficialmente nunca se había visto.

Vonlanthen jugó en la Euro, pero no en el Mundial

Vonlanthen jugó la Euro, pero no el Mundial

En la primera final del fútbol colombiano, Bejarano encajó en casa dos goles de Santa Fe y al DIM parece que se le escapa el título. En el primero, queda la impresión de que algo pudo hacer además de quedarse arrodillado luego de un tiro libre casi a ras que empujó Francisco Meza, pero en el segundo sólo fue víctima de un buen contragolpe y una definición precisa de Wilson Morelo dentro del área. De resto, el ex Equidad cortó bien los centros, tuvo voz de mando y exhibió los típicos ademanes de portero experimentado que se queja de las pifias de sus compañeros.


¿Se guarda para la Copa Africana?

El actual seleccionador de Bejarano en Guinea Ecuatorial es el español Andoni Goicoetxea, conocido por lesionar a Maradona con una tijereta espantosa cuando jugaba para Athletic Bilbao en 1983. Si el bélico DT vasco lo dispone y a menos de que se concrete algún otro fichaje de última hora, el golero de Independiente Medellín atajará en el grupo A de la Copa Africana de Naciones junto a Burkina Faso, Gabón y Congo. El pronóstico de su rendimiento, no obstante, es desalentador porque ni Peter Schmeichel en su mejor momento podría defender con eficacia el arco de una de las selecciones más malas de África. De todos modos, más allá del resultado, para Carlos Andrés Bejarano Palacios ya es anecdóticamente valioso el hecho de poder presumirle a sus nietos que llegó a ser arquero de selección.

* Muy agradecido con Marcos que desde Guinea Ecuatorial me escribió haciéndome algunas precisiones sobre esta entrada, las cuales integré posteriormente a su publicación. ¡Gracias, Marcos!

Follow, @alvaro_caste