Por Enrique

La primera vez que oí hablar de Miguel Calero fue en septiembre de 1990. Era un lunes 24 en Teledeportes, el programa semanal que en la noche presentaban Hernán Peláez y Carlos Antonio Vélez con el resumen de la fecha del fútbol colombiano. Los dos periodistas destacaban que el juvenil portero resultó figura en el empate 1-1 de su equipo Sporting de Barranquilla frente a Millonarios en El Campín.

Vestido de blanco y con guantes azules, el vallecaucano de 19 años atajó de todo y hasta donde pudo defendió el 1-0. No pudo, el delantero argentino Daniel “El Turco” Ahmed empató para el azul. La crónica del diario El Tiempo de ese entonces, destacó así la actuación de Calero:

Por eso, las últimas veces en El Campín, Millonarios ha elevado a la condición de figura a la zaga adversaria. Ayer lo fue Miguel Calero, el arquero que lo atajó todo, arriba y abajo“.

De ahí en adelante, le puso un perfil más alto a su particular estilo debajo de los palos. Colores vivos en el uniforme, gestos de más para reprobar a sus defensas o para desesperar a sus rivales, actitudes para desafiar a las hinchadas. Ya con Nacional en 1998, La Guardia Albirroja de Santa Fe cayó ante sus provocaciones y lo retó: “Calero, Calero, Córdoba es primero”, como alusión a quién debía ser el titular en el Mundial de Francia.

Más allá de eso, también dejó su sello personal. Con Cali hizo goles con pelota en movimiento. Cuando hizo uno desde la mitad de la cancha, (abril 1995) describió así esa jugada: “Quise meter un pase largo para un compañero y me encontré con esa sorpresa“.

Fue campeón tras 22 años, pasó a Nacional como la transferencia más cara del fútbol colombiano por casi  un millón de dólares, (enero de 1998) estuvo en un Mundial y en esa tarde de Copa América 99 ante Argentina en la que Martín Palermo falló tres penales, fue a México y se hizo ídolo en Pachuca.

En la Selección Colombia compitió siempre con sus amigos Oscar Córdoba y Farid Mondragón, todos vallecaucamos y formados por Carlos Portela en la escuela Carlos Sarmiento Lora. Nunca antes el arco estuvo tan seguro.

Ídolo en Pachuca. Ganó 9 títulos.

Hace un año dejó el fútbol para dedicarse a formar a los nuevos porteros del Pachuca, club en el que estuvo desde 2.000. Ganó cuatro títulos en México y cinco internacionales.

Por siempre Calero.