La Copa América dejó malas caras

La Copa América dejó malas caras

Por Álvaro

Luego de jugar un Mundial de ensueño, pocos advertían que en la Copa América la selección no iba a ser capaz de meter tres pases seguidos y a quedar eliminada con un solo gol a favor, anotado por un defensa y sin patear al arco en los cuartos de final ante Argentina.

¿Qué pasó? Bueno, muchas cosas. Puede que los demás ya sepan a qué juega Colombia y su fútbol ofensivo se haya vuelto predecible. Además, los esquemas tácticos en ataque fallaron mucho. Varios jugadores, por su parte, arrastraron su flojo presente al equipo nacional. En cuanto a las grandes figuras, jugaron mal, ya sea por cansancio, por disposición táctica o por exceso de confianza. Finalmente, las lesiones y ausencias intempestivas jugaron en contra. Y sobre James, era impredecible saber que el 10 fuera a jugar tan incómodo y desconectado en todos los partidos.

La montañita que jodió a Muriel y a Murillo

Pero ya que es tan fácil opinar con el periódico del otro día debajo del brazo, es momento de pensar en lo que viene. Muy bonita y todo la Copa América, pero el verdadero objetivo es el Mundial de 2018. Lo hecho en Chile tampoco debería ser un termómetro de lo que sigue. Acordémonos que de los cuatro primeros de la Copa América de 2011, tres se quedaron fuera del Mundial y el campeón entró por repechaje. Así que enfoquémonos en el camino a Rusia. Sin haberse definido la fecha exacta, Colombia comenzará en octubre otra larga y difícil eliminatoria.

Así las cosas, no seamos fatalistas, pero encendamos un par de alarmas. Por eso, mientras cae el balón del penal que Muriel voló por los aires en Viña del Mar, Fútbol en AM propone cinco claves para que la selección recupere la alegría y pueda lograr su clasificación a Rusia 2018.

1. Armar al equipo en torno a James

Es el equipo de James. Juguemos para James

Es el equipo de James. Juguemos para James

Lo hacen todas las selecciones con sus grandes figuras. Enfocan sus esquemas en torno a sus cracks. Como Argentina con Messi o Brasil con Neymar. Apenas lógico. Pero en la Copa América dio la impresión de que, por potenciar a Falcao, Pékerman no se centró en James. Claro, el 10 del Madrid falló, pero entendamos que tampoco no es un robot. Con 70 partidos encima en la temporada, el cansancio y luego la presión cayeron sobre él. Además, con la tricolor, a James David lo rodea un equipo más austero sin Kroos, Cristiano o Benzema. El caso es que, desde ya, Pékerman debería estar pensando en cómo pulir a su diamante. ¿Qué le favorece a James? ¿Jugar por izquierda o por el centro como ya lo ha hecho con la selección? ¿Por derecha como en España? ¿De falso 9 como en el Mundial? ¿Como 10 nato? ¿Que le pegue más o menos al arco? ¿Quién lo debe acompañar? Solucionar esas incógnitas será definitivo para exaltar al mejor futbolista que ha tenido la selección en su historia.

2. Abrir las convocatorias a nombres nuevos

"Acerquen" a Daniel Torres

¡”Acerquen” a los que estén bien!

No me refiero a que llamen a Martín Arzuaga si hace un triplete con Jaguares de Córdoba, pero es fundamental que Pékerman y su equipo saquen sus miradas de Europa. Que también se fijen en Suramérica, México o en destinos más exóticos. Para eso está Gustavo Wainer, asistente enfocado en video. Para mirar de cerca, digan ustedes, a un Brayan Angulo en el Ludogorets de Bulgaria, y si está bien, volver a convocarlo. Estos seguimientos no deberían excluir al fútbol colombiano. Si lo merecen y tienen regularidad, sus figuras deberían ser tenidas en cuenta. El caso de Daniel Torres, fuera de la Copa América pese a su buen momento, no debería ocurrir más. Si están bien, pues que vayan. ¿Por qué no pensar, por ejemplo, en convocar a un Yerson Candelo del Deportivo Cali, si hay problemas con los volantes de marca? El eufemismo es odioso, pero es clave “acercar” nuevos jugadores y probarlos poco a poco sin quemarlos. Y sobre las convocatorias, un detalle puntal. En los últimos años, pocos reparaban en los movimientos de Pascual Lezcano, mánager de Pékerman, dentro de la selección. Pero ahora que las cosas se han complicado, es fundamental que el yerno de don José Néstor disminuya sus comisiones a la mínima proporción.

3. Llamar a jugadores con buen presente

Pablo Armero: ni fu, pero especialmente, ni fa

Pablo Armero: ni fu, pero especialmente, ni fa

Si entre Armero y Zúñiga jugaron la maratónica cantidad de 8 partidos en el último año, hombre, sencillamente no deben estar en la selección. Es válido que Pékerman se juegue con los futbolistas que conoce, pero utilizar la selección para recuperar a los que estén en baja forma es inconcebible. Suena redundante, pero de eso se trata la labor de un seleccionador. De seleccionar, de elegir correctamente a los futbolistas que pasen por una coyuntura favorable. Si se trata de referentes que estén flojos, bueno, pueden llevarlos, pero no hacer que la selección gire en torno a ellos. Lo decía Iván Mejía en estos días: “Es preferible un nuevo jugador al 100% que uno conocido al 40%”.

4. Conseguir mejores amistosos

No más Bahréin, Bedoya

No más Kuwaits, Bedoya

Qué útil sería que Bedoya y Jesurún salgan de sus madrigueras y no precisamente para irse a bajar whisky o a repetir almuerzo, sino para encontrarle amistosos decentes a la selección. No Kuwait, Bahréin, Uzbekistán, Guatemala, ni esos rivales truchos gestionados por sus amigos de Full-Play. Si es para eso, mejor volver a los micro-ciclos que ayuden a incorporar nuevos nombres para insertarse poco a poco en el esquema del equipo. Pero ya que Colombia sigue en un primer plano mundial, no debería ser tan difícil encontrar rivales de categoría, exigentes, que le midan a la selección su verdadero nivel. Equipos fuertes, dentro del top-20 mundial. Entre finales de agosto y comienzos de septiembre se jugará la única fecha FIFA antes del inicio de la eliminatoria, que supondrá solamente dos amistosos en una semana. Ojalá se aprovechen y permitan sacar conclusiones que valgan la pena para arrancar con triunfos el camino a Rusia.

5. Blindarse de la oposición

¡Aguante Pékerman!

¡Aguante Pékerman!

Ni bien Colombia quedó fuera de la Copa América y ya se comenzó a hablar de un vestuario dividido entre blancos y negros o de que los directivos presionaron a Pékerman para poner a Jackson y sentar a Falcao contra Argentina. Habladurías opositoras para desestabilizar. En el medio futbolero colombiano hay mucho Aristizábal celoso del proceso actual. Seguro les da rabia que tuvimos que mirar afuera para volver a un Mundial y ahora mismo se relamen con el tropiezo de Colombia en Chile. Pese a los desaciertos recientes, Pékerman sabe lo que hace. El tipo, como diría Deep Purple, fuma debajo del agua. No desconozcamos lo que ha hecho. Fue campeón del mundo y limpió de mediocridad a la selección. Hay que dejarlo trabajar. Uno de los grandes aciertos del cuerpo técnico actual es mantenerse alejado de la prensa, de los directivos, de los amiguismos, de los regionalismos. En 2011, “Bolillo” Gómez le preguntaba en un hotel a Marocco cómo jugar. ¡A Marocco! No volvamos a caer en esa oscuridad. Hinchas y prensa debemos ayudar a blindar al seleccionado.

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