Cuando la plata no compra sentido común

Cuando la plata no compra sentido común

Por Álvaro (Publicado en Shock)

Con un extravagante 5-0 sobre el Dépor La Coruña, comenzó el fin de semana pasado la era de Zinedine Zidane como DT del equipo de fútbol más grande de la historia. Zizou, uno de los mejores futbolistas que conoció el mundo en los últimos tiempos, tuvo un estreno soñado en el Bernabéu. Celebró cada gol con el puño apretado y soltó algún aplauso para arengar al equipo. Sobrio, poco expresivo, y con su infaltable traje de saco y corbata azul oscuro, firmó el cuarto debut más arrollador para un DT del Real Madrid, gracias a tres goles de Bale y dos de Benzema. Una exhibición que llega justo para apagar el incendio dejado por Rafa Benítez, pero provocado por el patrón del equipo. El siniestro Florentino Pérez.

Durante sus dos reinados en el Madrid, don Florentino ha descabezado a diez técnicos. En menos de 12 años, por su régimen de malas decisiones pasaron Del Bosque, Queiroz, Camacho, García Remón, Luxemburgo, López Caro, Pellegrini, Mourinho, Ancelotti y Rafa Benítez. Sobre este último, no hacía falta ser Stephen Hawking para saber que no iba a durar. Benítez es un técnico defensivo. Resultadista, pragmático. Indefendible en la derrota. Y aun así lo llevó. En este Inception de errores, Florentino venía de despedir a Carlo Ancelotti, pese a que ganó la Champions League y tenía al camerino contento. Y encima lo remplazó por Benítez, un DT incompatible a la forma de jugar del equipo y cuya barriga arzobispal apenas alcanzó a viaticar un semestre en la Casa Blanca. Mourinho, otro entrenador con un estilo parecido al de Rafa, llegó a durar tres años, pero por escandaloso. Mou creó una rivalidad de época con Pep Guardiola y además soltaba frases polémicas, encendía televisores, vendía periódicos. Benítez, no.

“Florentino Pérez es muy tóxico para el fútbol. El fútbol tiene sus propias reglas. Hay una sabiduría natural que el poder no puede comprar”. Al gran Diego Latorre le alcanzó en un tuit para explicar toda la mala influencia que deja en el fútbol este multimillonario, que hasta el momento no ha entendido que la plata no compra sentido común. Aunque terrible, es muy simple la lógica empresarial de este Rico McPato surgido en la industria de la construcción y que acumula una morbosa fortuna de 2100 millones de dólares, según Forbes. Sí o sí, hay que revolucionar el mercado comprando jugadores que estén de moda. Así no los necesites. Pura cultura traqueta. Qué más da si el equipo se viene abajo. Lo importante es que vendan camisetas. Que hagan publicidades. Que protagonicen escándalos. Que actualicen seguido sus cuentas de Instagram. Si no, qué gracia.


Florentino mandó grabar el encuentro entre DT y jugadores. Cero códigos. Cero intimidad

Uno ve a Florentino Pérez y parece un viejo bonachón. Sonríe siempre a las cámaras, se muestra amable con todos y tiene una mirada como de perrito Shar Pei, con los párpados escurridos en los extremos. Pero detrás de esta imagen inofensiva hay un voraz hombre de negocios a cargo de una de las compañías de construcción más poderosas del mundo: la ACS (Actividades de Construcción y Servicios), que anualmente amasa un capital de unos 43 mil millones de dólares, gracias a la construcción de vías, puentes y todo tipo de infraestructura. Cómo son las cosas que tres meses después del fichaje de James Rodríguez, en 2014, el Gobierno colombiano le dio a la firma del enigmático dirigente un contratico por 758 millones de dólares para construir la autopista “Conexión Pacífico”. Unos 49 kilómetros de doble calzada, puentes y un par de túneles para comunicar eficientemente a Medellín y Buenaventura. Guiños de poder en su punto más alto.

Como Presidente del Real Madrid, Pérez ha cumplido lo que ha prometido, sin importar lo difícil que parezca. Como si se tratara del aspirante a Personero de colegio que promete piscina y logra que la hagan, Florentino le ha puesto la camiseta del Madrid a estrellas impresionantes que, en mayor y menor medida, sumaron triunfos. Figo, Beckham, Ronaldo, Zidane, Cannavaro, Van Nistelrooy, Özil, Di María, Benzema, Modric, Kroos, Bale, James y, claro, el insaciable Cristiano Ronaldo, por nombrar a algunos. Pero en contraste, otros como Kaká, Robben, Owen, Cassano, Sneijder, Van der Vaart, Gago, Saviola, Adebayor e Illarramendi todavía están arrepintiéndose de haber firmado para don Florentino y sólo lograron revivir sus carreras al escapar del equipo. Desde el año 2000, los gastos del mandamás blanco superan los 1500 millones de euros luego de haber fichado a más de 80 jugadores. Una locura.

En una proporción costo-beneficio, la fortuna que el máximo directivo del Real Madrid ha gastado en fichajes durante este siglo no se equipara ni poquito con los resultados logrados, y menos viendo cómo el Barcelona se queda con casi todos los trofeos. En general, son muchas más las figuras que se chamuscan por culpa de la constante superpoblación de talento y elementos innecesarios que llegan al equipo. Una especie de “dóping financiero”, apenas comparable en los últimos años con los petrodólares de París Saint-Germain y Manchester City.

Corona en juego

Corona en juego

Cuando el Barcelona trituró 4-0 al Madrid en  el último clásico de La Liga, en noviembre, la sentencia de la hinchada en el Bernabéu fue unánime. “¡Flo-ren-ti-no! ¡Di-mi-sión!”. Y entonces el Patrón, astuto y atornillado a su cargo, tomó la decisión más fácil. Cortar a Benítez, aferrarse a su negocio y tocar a un intocable como el mítico Zinedine Zidane para que salve la patria, sin importarle su falta de experiencia. Para mí, a Zizou lo está arriesgando. Lo está mandando a la guerra. Y se me hace que poco le importará si lo quema.

Como entrenador, el crack francés estuvo dos años al frente del Real Madrid Castilla, filial de Segunda División del equipo profesional, y pare de contar. Su hoja de vida como técnico termina donde comienza. Es un hombre de la casa, tiene amplio crédito por su condición de ídolo y la condescendencia asegurada por parte de la prensa y los hinchas. Pero si los resultados no acompañan, ¿qué será de él? Si Cristiano y los demás se enfocan en ganar los partidos por su lado o si el camerino se rompe o si hay lesionados que dejen huecos difíciles de llenar, ¿tendrá Zidane el liderato o el conocimiento necesario para encarrilar al equipo?

Supongamos que Florentino se sale con la suya y Zizou extiende como DT la gloria que consiguió como jugador. Digamos que gana la Champions y La Liga. Puede pasar. Sería un premio justo para un tipo que nos dio tanta alegría jugando al fútbol y que se merece lo mejor (a menos, claro, de que siente a James, con lo cual los colombianos lo acabarán por Twitter). Pero luego supongamos que pasa todo lo contrario y que Florentino termina descabezándolo, ésta o la próxima temporada. No sería el último ídolo con el que trapea el piso, porque recordemos que en años anteriores también sacó a Raúl y a Casillas por la puerta de atrás, pero sí espero que un eventual fracaso sea causal de su renuncia. Difícilmente va a pasar, pero qué bueno sería que don Florentino agarre sus millones y se vaya a invertirlos en otra parte, bien lejos del fútbol.

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