Señas particulares del hincha tropipop: camiseta nueva, sombreros y la nefasta vuvuzela. Qué miedo.

Más señales particulares del hincha tropipop: camiseta nueva, sombreros y la nefasta vuvuzela. Qué miedo.

“Conozco hinchas de Santa Fe de hace tres meses y son insoportables”, se quejó un allegado a este blog la semana pasada. El paso del equipo cardenal a la semifinal de la Copa Libertadores y a la final del torneo colombiano que perdió con Nacional, trajo más que premios en dólares, buenas taquillas, valorización de jugadores e ilusión entre sus aficionados. Lo contagió de ese mal que hasta entonces no conocía, pues durante 37 años se mantuvo vigente a punta de sus fanáticos de siempre. Pero claro, esa sal llamada “hinchas tropipop” también alcanzó a Santa Fe.

Las quejas y molestia de otros aficionados se hicieron evidentes tras la caída ante los antioqueños en El Campín. “Me alegro de su derrota por agrandados“, fue uno de los tantos comentarios que se multiplicaron entre los seguidores de otros equipos. La culpa es de ese “hincha tropipop”, hincha de modas, hincha de momentos y sobre todo de redes sociales. De ese que descubrió el escudo cardenal en esta Copa Libertadores y lo puso de avatar en su celular y en sus cuentas de Facebook y Twitter.

De ese que fastidia a los amigos que son periodistas para pedirle ayuda con las boletas para los partidos porque se acabaron rapidísimo y “hay que ir a alentar”. Ese mismo que hace ídolos a jugadores por dos goles y que conocía a El Campín por los conciertos gratuitos de emisoras juveniles. Sí, ese mismo que también en redes sociales, pidió por el regreso de los conciertos al estadio, “porque con esos equipos tan malos de Bogotá, no aguanta sólo para fútbol“. Ese que se desenmascara fácil si se le pregunta por tres jugadores titulares o que descubre que Wilson Gutiérrez fue apenas un mediocampista aceptable en los noventas, ese que sólo canta “el que no salta no es del león”, pero que no conoce “La Barra 25”.

Hoy lo padece Santa Fe, pero Millonarios también lo sufrió. El perfil es el mismo, no importa el género. Hombre, mujer, iguales de tropipop. Con la azul o roja. Pero esta tendencia nefasta  vio la luz en 1989 con el título de Copa Libertadores de Atlético Nacional. Muchos niños y adultos de la época se hicieron verdes por ese triunfo. Algunos caraduras lo justifican hoy sin sonrojarse: “es que con esos equipos tan malos de Bogotá, pues me pasé a Nacional porque ganó“. Y eso que no existían las redes sociales…

Más gorros y vuvuzelas. De fútbol más bien poco. Foto: Futbolred.

Más gorros y vuvuzelas. De fútbol más bien poco. Foto: Futbolred.

Lo preocupante es que se aproxima una avalancha de “tropipopismo” descomunal con la clasificación de la Selección Colombia al Mundial 2014. Ya se respira ese fanatismo de papel y oportunista. Ahora sí salen todos con camiseta amarilla. ¿Dónde estaban ustedes mientras otros cruzábamos solos el desierto de la amargura por 15 años sin Mundial? Desde acá especulamos que celebrando triunfos del Real Madrid, Barcelona, Chelsea, River Plate, “los que siempre ganan” como lo patentaron los hinchas modelo 89.

Fútbol, perdónalos porque no saben lo que hacen….