Cuidado, damas

Cuidado, damas

Por Álvaro

No me extrañaría que el colombiano promedio (experto en subirse al bus de la victoria sin importar lo abarrotado que esté) se haya relamido la jeta y sentido gran orgullo patrio con este despacho informativo que llegó hace poco de Italia y cuyo protagonista es un colombiano: Víctor Ibarbo.

De Ibarbo nos habíamos olvidado hace un tiempo. Cuando lo vendieron al Cágliari, los señores de barriga arzobispal y bigote espeso de siempre se repartieron una platica y entonces dejaron de llamarlo a la selección… pero bueno, ésa es otra historia. El caso es que al buen Víctor se le perdió la pista. De vez en cuando aparecía en algún resumen de goles, pero, en general, su nombre comenzó a coquetear con el olvido.

Agradeciendo por los dones recibidos

Agradeciendo por los dones recibidos

Sin embargo, hace un par de semanas la amnesia colectiva que lo perseguía frenó en seco con una noticia que confirmaba que el gran Victícor la estaba, literalmente, rompiendo en Italia.

La noticia la reseñaba un sitio web, el cual reproduce el testimonio de una damisela local, quien, convaleciente y desde la camilla de un hospital, afirmaba que Ibarbo (y perdonen la precariedad) tiene “un pene demasiado grande”.

Ibarbo2

Reconstruyendo los hechos, la nota explica que después de una intensa interacción genital con el mediocampista tumaqueño, la fémina en mención terminó hospitalizada con contundentes dolencias internas. Valeria D., como se hace llamar la maltratada víctima, destacó la superdotez de Ibarbo al recordar con horror que su herramienta copulatoria “está fuera del promedio” y que, de hecho, es “realmente exagerada”.

Al hacer públicos los méritos de Ibarbo para heredar el legado de pendulares congéneres como Faustino Asprilla y Jairo Castillo, imagino a más de un chibcha jactándose de la dimensión ajena y asumiéndola como propia. Eso hacen con los éxitos deportivos de otros, ¿no?

El trono es tuyo, Faustino Hernán

El trono es tuyo, Faustino Hernán

Ya lo dice una infografía que circula por Internet y que posiciona a Colombia, junto a países africanos, como campeona mundial del gigantismo fálico. La gráfica, absolutamente incomprobable y seguramente elaborada por un colombiano, tendría lógica con 45 millones de  Ibarbos.

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No obstante, luego de 23 mil likes en Facebook, un revuelo notable por parte de la prensa italiana y pendejísimos gracejos en redes sociales tales como “Ibarbo la mete… y de cabeza”, la nota adjuntó la aclaración de que (vayamos desalojando el bus de la victoria) todo se trataba de una broma.

Sobre el proceso creativo que condujo a recochar con el tamaño de la mega-perforadora de Ibarbo, se dice que una página web humorística generó la noticia a partir de una diciente postal que muestra al ex Atlético Nacional luciendo un ajustado pantaloncillo piscinero parecido a los que usaba Oswaldo Ríos en sus novelas de los 90.

Ante la estupefacción generada por las dimensiones de sus zonas non sanctas  capturadas por la imagen, surgió la falsa noticia y muchos medios la tomaron como real. Coincidencia o no, días después se conoció que la Juventus está interesada en contar con los servicios (futbolísticos) del volante del Cágliari. Si la transferencia se hace realidad, ahora sí podremos afirmar, basados en hechos reales (y ya no en el doble sentido) que, efectivamente, Ibarbo la rompe en Italia.

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