No es fácil ser el hermano de Pelé.

No es fácil ser el hermano de Pelé.

Por Enrique

De no ser por sus condiciones como futbolista por las que goza de mucho aprecio entre algunos colombianos, Pelé sería una palabra prohibida. Una nube negra de la que hay que escapar porque si nos moja, nos sala. En medio de la tristeza que causó la eliminación de la Selección Colombia en primera ronda del Mundial de Estados Unidos 1994, se le endilgó responsabilidad por ese papelón, pues meses antes la había dado como favorita para ser campeona (!!!!)

Desde entonces lo consideramos como mala suerte. Pero hay más ejemplos de las negras consecuencias (?) que surgen cuando inocentemente invocan su nombre. Pasó durante la primera década de este siglo con dos jugadores colombianos de Selección.

El primer caso es el de Rubiel Quintana, lateral onda Pablo Armero, veloz para el ataque, flojo para el regreso. Quintana llegó a Belgrano de Córdoba en junio de 2001 como refuerzo. En un amistoso contra Instituto de Córdoba se ganó la hinchada con caños, gambetas, dignas de su habilidad con la pelota. La tribuna lo ovacionó. Cuenta el diario Olé del 26 de julio de ese año:

Uno de los recién llegados, el colombiano Rubiel Quintana, logró el milagro. Un par de lujos caribeños y la gente enloqueció. “Y ya lo ve, y ya lo ve, es el hermano de Pelé”, fue el primer reconocimiento. ¿Gastada? Nada que ver: cariño puro. Alta Córdoba estuvo a punto de explotar cuando, a los 28 del primer tiempo, el Negro se sacó un par de jugadores de encima y definió cruzado. Los de Belgrano casi se tiran de cabeza a la cancha“.

Con esos hermanos....

Que los hermanos no sean unidos…

Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Un mes y medio después, al bueno de Quintana lo lesionaron: fractura de peroné y luxación de tobillo izquierdo. Nunca más volvió a ser el de antes. Su carrera entró en declive. Una pena.

El otro afectado es Jersson González. En julio de 2002, este lateral de potente media distancia llegó a River Plate. En uno de sus primeros partidos metió una pelota en el travesaño de Vélez Sarsfield. El Monumental no gritó gol, pero cantó: “Y ya lo ve, y ya lo ve, es el hermano de Pelé”. Para qué. Sólo jugó 8 partidos con la banda roja. Regresó a Colombia con tanta sal acumulada que hasta descendió con América de Cali hace dos años.

Es que con Pelé no se juega.