Por Álvaro

Pasó Halloween: una celebración casi más incoherente que el día del Amor y la Amistad o el día del Periodista Deportivo. Una fecha que coincide con el armado de árboles de Navidad en centros comerciales, que fomenta potenciales casos Colmenares en cada cuadrante del país y que deja en evidencia la predilección de las damas por los disfraces prostibularios.

En Fútbol en AM, claro, no hemos querido pasar por alto esta inocua fecha. Por eso recordamos 13 mundialistas que ojalá provocaran un buen susto a todo padre que haya enseñado a sus hijos a cantar “quiero paz, quiero amor, quiero dulces por favor”. Que se tengan Freddy Krueger y Michael Myers con estos futbolistas, literalmente, de terror.

René Higuita

René Higuita
El gran José René pone la infaltable cuota colombiana a este ránking. Por casi dos décadas, el icónico tercer arquero más goleador de la historia paseó su exotismo por todo el mundo para terminar luego de su retiro en un reality show de cambio de imagen después del cual, paradójicamente, quedó peor. Su momento estelar de terror nos remonta a junio de 1990, cuando una excursión suya hasta la mitad de cancha en el estadio San Paolo de Nápoles produjo la eliminación de Colombia del mundial en el que más alto ha escalado.

Steve Archibald

Steve Archibald
¿Hay algo más miedoso que un pelirrojo? Sí. Un pelirrojo con barba roja. Y el buen exdelantero escocés Steve Archibald así lo muestra por medio de esta tenebrosa composición fotográfica en la que, con jeta abierta, alterna crecimiento irregular de pelo facial rojo, con algo así como un irritamiento en la piel producto del verano ibérico de mediados de 1982.

Rigobert Song

Rigobert Song
Mr Blackwell, ese viejo desagradable que califica a los mejor y peor vestidos, llora lágrimas de sangre cada vez que se topa con imágenes del excapitán de la selección de Camerún. Song, conocido por su gran capacidad de rasparle las rodillas a los delanteros rivales, era quizá más salvaje a la hora de combinar traje de corbata con pantaloneta o de tinturar su barba del mismo tono de su tinturado pelo. Era algo así como el Vanilla Ice del fútbol africano.
Ronaldinho
Es uno de los cracks más virtuosos que vio el mundo del fútbol recientemente, por lo que su estética facial bien puede pasar a un segundo plano o convertirse en algo completamente irrelevante. El caso es que el gran Ronaldinho no podía pasar de agache y escapársele a este recuento de terror, que en su caso sería más de ficción, dada su bien conocida similitud con Jar Jar Binks de Star Wars.

Dirk Kuyt

Dirk Kuyt
¿Alguien ha visto a Sloth de la película Los Goonies en el mismo lugar que Dirk Kuyt? ¿No? Ah, ahí tienen. El delantero holandés, que la sacó barata en su retrato del Panini de Alemania 2006, está provisto de una genética igual de confusa a su fútbol. Como no es el mejor futbolista, las corre todas, se entrega de principio a fin y de vez en cuando hace un gol. Igualmente, tal vez no sea el más guapo, pero puede que lo compense siendo buenísimo a la hora de echar chistes o de prestarle plata a los amigos con bajos intereses.

Wayne Rooney

Wayne Rooney
Decía un exfutbolista argentino llamado Claudio el Turco García: “si no jugaba al fútbol, moría virgen”. A Wayne Rooney seguro le pasó igual. Salió de las barriadas de Liverpool, probó con el boxeo, prefirió el fútbol, la rompió en Everton, se cansó de hacer goles en Manchester United, es un infaltable de su selección, y hoy flirtea exitosamente con cuanta súper modelo británica existe. Cuando se es crack (o rockstar), qué más da la genética.

Franck Ribéry
Su historia es bien conocida. De niño tuvo un accidente de tránsito que en su edad adulta lo iba a marginar de ser un galán, lo cual en todo caso tampoco le hizo falta dada su condición superdotada como futbolista. La aparición de Franck en el mainstream futbolero fue en el mundial de Alemania 2006. En ese entonces, en las pintorescas transmisiones de Antena 2 lo apodaban “el caricortao’ ése”, procaz traducción de su apodo base Scarface que no hace falta explicar.

Ramón Madariaga

Ramón Madariaga
En los 80’s, la barba y el bigote definían la moda misma y el mejor futbolista que ha tenido Honduras no escapó a la tendencia. Fue así como Ramón Madariaga adoptó este estilo emulando a su tocayo Ramón Valdés, el mismo que debía 14 meses de renta, y desplegó para el mundial de España 82 un bigote épico y quizá más terrorífico que el del inquilino más moroso de la vecindad del Chavo. No por nada le decían “el primitivo“.
Carlos Tévez
Un clásico del terror futbolero. Si bien este crack que pasó por Boca, Corinthians, West Ham United, Manchester United y Manchester City ha venido puliendo ciertos detallitos faciales (con la típica alisada de pelo incluida), su inexistente porte sigue intacto e incluso es comparable con su talento para no dejarse quitar el balón.

Tommy Sloan

Tommy Sloan
Harto de alimentarse de cerebros ajenos, el norirlandés Tommy Sloan decidió hacerse futbolista. Y le fue muy bien. Llegó a jugar, por ejemplo, en Manchester United. En pocos años, pasó de ser un zombie desempleado con uno que otro freelance en películas de poca monta, a ser un goleador cuyo rendimiento lo hizo jugar un mundial. Pero la foto del álbum lo puso en evidencia. Sloan no pudo ocultar más su predilección por almorzar tripas ajenas, no tuvo más cabida en el fútbol y no se volvió a saber de él.

Gervinho

Gervinho
Tal vez como táctica para intimidar a las defensas contrarias, este escurridizo mediapunta marfileño ha decidido exaltar su fealdad y con ganas. Pero, ¿cómo lo hace? Bueno, separa sus rastas por la mitad y deja visible su prominente lóbulo frontal del cráneo. Y no le ha ido mal. Hoy, aún con notables problemas de definición, juega para el Arsenal de Inglaterra. Cualquier parecido con Depredador no es pura coincidencia.

Peter Rufai

Peter Rufai
Cuando era niño, al nigeriano Peter Rufai debieron regalarle una crema exfoliante en lugar de un balón. Tal vez eso lo hubiera hecho evitar los posteriores orificios faciales que exhibió en el Panini Estados Unidos 94. Lo peor de todo es que, si comparáramos su sex appeal con su nivel como arquero, este Hellraiser del fútbol vendría siendo una especie de Johnny Depp.

Trifon Ivanov

Trifon Ivanov
Si los estatutos FIFA sancionaran a futbolistas con posesión demoniaca, Trifon Ivanov nunca habría podido jugar. Este tenebroso búlgaro, conocido también como El Lobo y no precisamente por usar jeans sin bolsillos, le causó al autor de este post una interminable oleada de pesadillas en los albores de 1994. Por años fantaseé con que un cura lo exorcizara en pleno partido.

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