Ali Adnan Kadhim

Ali Adnan Kadhim

Por Álvaro

Ali Adnan juega como lateral izquierdo en el Rizespor de Turquía. Es iraquí, zurdo, tiene 20 años, mide 1.91m, en 2013 alcanzó la semifinal del Mundial sub-20, fue elegido futbolista asiático del año y ahora en 2014 grandes de Europa como Arsenal, Napoli, Sevilla, Tottenham, Roma y Galatasaray han preguntado por él. Sin embargo, a un paso de la élite del fútbol mundial, Adnan eligió un freelance totalmente impensado para un futbolista exitoso. Durante el receso entre temporadas (y en pleno Mundial), pasó vacaciones en el desierto, en medio de bombardeos, empuñando un fusil y combatiendo a yihadistas sunitas como un soldado más al servicio del Ejército iraquí.

Durante poco más de dos meses, el “Gareth Bale asiático”, como lo apodó la prensa en Turquía, se enfrentó al “Estado Islámico”, los mismos que por estos días nos horrorizaron con un video en el que decapitan a un periodista estadounidense, como respuesta a la incursión de tropas gringas al norte de Irak para combatirlos. Pero Adnan, sin intimidarse, no tuvo problema en enlistarse, persiguiendo el sueño de paz de su familia y su comunidad de chiítas cristianos, que durante mucho tiempo han sido desplazados y asesinados por estos arranca-cabezas, cuyos actos de violencia hacen ver a las FARC como si fueran Hello Kitty.

Adnan en su freelance

Adnan en la guerra

En su paso por la guerra, Adnan no fue un soldado más. Sus compañeros del Ejército se la pasaban pidiéndole autógrafos y fotos que rápidamente se hacían virales en Internet. Y aunque algunos atribuyen su reclutamiento a una propaganda política para incentivar a los jóvenes a ir al Ejército, convertido en héroe nacional y de vuelta al Rizespor, Adnan insiste en que volverá a la guerra para proteger su causa siempre que el fútbol se lo permita.

Edmar Lacerda

Edmar Lacerda

El caso de Ali Adnan contrasta con el de Edmar Lacerda que, en otro contexto bélico, también iría a la guerra, pero no por elección, sino por imposición. Este volante brasileño de 34 años ex Internacional de Porto Alegre y que se nacionalizó ucraniano la década pasada buscando llegar a la selección, recibió un comunicado del Ejército para irse a enfrentar al bloque de mercenarios separatistas pro-rusos que desestabilizan a territorios influyentes de Ucrania para que Rusia adquiera soberanía sobre ellos. Armados hasta los dientes y bajo la protección de Vladimir Putin, forzaron la adhesión de Crimea a Rusia en marzo de este año (luego de que este territorio perteneciera a Ucrania por más de 20 años desde la disolución de la Unión Soviética). Y luego, en Julio, se ganaron el repudio mundial al provocar la muerte de los 298 ocupantes de un avión comercial de Malaysia Airlines, que fue derribado por un misil.

Lacerda, que jugó once partidos con la selección ucraniana y participó del repechaje al Mundial ante Francia, depende ahora de la gestión de su equipo, el Metalist Kharkiv, para que se anule su reclutamiento.

Actualmente, los rebeldes pro-rusos apuntan a Donetsk, segunda ciudad más importante de Ucrania. Y el fin de semana pasado, su hostigamiento llegó al extremo de atentar contra el estadio del Shakhtar, equipo de la ciudad. El Donbass Arena, por donde han pasado los mejores equipos de Europa en los últimos años, fue blanco de dos explosiones que destrozaron parte de su fachada y sus estructuras. El equipo, integrado por más de diez brasileños incluido el mundialista Bernard, concentra actualmente en la capital Kiev, pero sin varios futbolistas extranjeros que rehúsan a volver a Donetsk ante una inminente guerra civil.

El estadio del Shakhtar, antes y después

El estadio del Shakhtar, antes y después

En sintonía con esta coyuntura, los estadios de Libia también son testigos de primera mano de la demencia de la guerra. El llamado “Consejo de la Shura de la juventud” subió un video a Internet con fecha del 19 de agosto, que capta la ejecución de un egipcio acusado de robo en el estadio de la ciudad portuaria de Derna, al oriente del país. Los extremistas, con la cara cubierta, hacen arrodillar a la víctima, le leen lo que sería su sentencia y proceden, sin más ni más, a ejecutarlo con un disparo en la nuca. En el último año, varias canchas en este país han sido utilizadas en barbaridades similares.

En Nigeria el fútbol también es blanco del terror por culpa de Boko Haram, otro grupo de psicópatas cuya reputación saltó a occidente hace unos meses con el secuestro de 200 niñas que aún tienen cautivas. Recientemente, bajo el argumento de que el fútbol distrae a los musulmanes de su religión, esta secta ha asesinado a decenas de personas por ver partidos del Mundial o de la Champions League en sitios públicos y tiene advertidos a propietarios de establecimientos comerciales en el norte del país de no proyectar partidos para no correr la misma suerte.

Albert Ebossé

Albert Ebossé

Cerca a Nigeria, un evento específico de violencia tuvo lugar la semana pasada en un partido de fútbol de la liga local. Albert Ebossé, delantero camerunés del JS Kabylie (equipo con más títulos del país), fue asesinado tras recibir una pedrada de hinchas inconformes por la derrota de su equipo en el clásico ante el USM Alger. Ebossé, máximo goleador de esta liga, fue trasladado al hospital pero, luego de varios intentos de reanimación, fue declarado muerto por el traumatismo craneoencefálico que le produjo el impacto. Ebossé tenía 24 años, una carrera exitosa por delante y el mismo día de su muerte se había convertido en papá.

Patada voladora de un palestino contra un jugador del Maccabi Tel-Aviv de Israel

Patada voladora de un agitador palestino contra un jugador del Maccabi Haifa de Israel

Y, por supuesto, el conflicto que más aterra al mundo en la actualidad también salpica al fútbol. En medio de las 2050 víctimas mortales palestinas que crecen cada día y de los 60 millones de dólares diarios que gasta Israel en desaparecer del mapa a Gaza, la liga de fútbol israelí ha tenido que frenar el inicio de temporada, mientras su Federación comienza a sentir el rechazo de la UEFA, que canceló su juego de selecciones ante Bélgica por la eliminatoria a la Euro 2016 pactado para septiembre. En ese sentido se pronunció Jurgen Klopp, entrenador del Borussia Dortmund, que habló sobre lo complicado que sería para cualquier equipo visitar a rivales de Israel. “A nosotros nos costaría mucho ir a jugar allá y pretender que nada está pasando”, dijo.

Parafraseando el nombre en español de ese peliculón de Tarantino de 1994, el mundo del fútbol está viviendo tiempos violentos.

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